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Intervención del
Excmo. Sr. José Ramón Machado Ventura, Primer
Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros
en la
Mesa Redonda sobre “Desarrollo
sostenible: Medio ambiente, cambio climático, energía”,
V Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe.
Lima,
Perú, Mayo 2008
Excelencia:
En la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo,
celebrada en Río de Janeiro hace ya 16 años, el
compañero Fidel Castro alertó de modo profético que “una
importante especie biológica está en riesgo de
desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de
sus condiciones naturales de vida: el hombre”. Los años
le han dado la razón.
Digámoslo claramente: no
se podrá alcanzar el desarrollo sostenible, no se
detendrán ni se revertirán los negativos impactos del
cambio climático, no se asegurará la protección del
medio ambiente a las generaciones futuras, si prevalecen
los irracionales patrones de producción, distribución y
consumo impuestos por el capitalismo. La globalización
del neoliberalismo ha agravado dramáticamente la crisis.
La solución al desafío
vital que hoy amenaza a la humanidad no puede descansar
en impedir el desarrollo a los que más lo necesitan.
Tenemos responsabilidades comunes, pero diferenciadas.
Los que han acaparado de modo injusto y egoísta riquezas
y tecnologías, los que son responsables del 76 por
ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero
acumuladas desde 1850, tienen que asumir el peso
principal en este esfuerzo.
Los países desarrollados
deben honrar los compromisos asumidos en Kyoto en
materia de mitigación y, además, movilizar recursos
adicionales para asistir los esfuerzos de adaptación en
los países del Sur.
Si, por ejemplo, Estados
Unidos reorientara hacia la asistencia oficial para el
desarrollo sostenible, una pequeña parte de su
presupuesto militar para el año fiscal 2008, que
asciende a la astronómica cifra de 696 mil millones de
dólares, se podría realizar una contribución esencial a
este esfuerzo. Los países de la Unión Europea – varios
de los cuales califican entre los de más elevado
presupuesto militar en el planeta – podrían iniciar ese
camino e influir sobre su principal aliado para que
actúe en igual sentido.
Los precios de los
alimentos son impagables para un número creciente de
países. El hambre sigue cobrando vidas y la situación
tiende a agravarse. La estrategia siniestra de convertir
los alimentos en combustibles, propuesta por el
Presidente de los Estados Unidos, debe ser combatida con
la fuerza de los argumentos científicos y la evidencia
incontrastable de los datos elocuentes de la vida real.
El desarrollo sostenible
presupone una revolución en nuestros valores y en el
modo de enfrentar las desigualdades del presente y los
desafíos del futuro. Hay que emprender una revolución
energética global que se sustente en el ahorro, la
racionalidad y la eficiencia.
Cuba espera que los
miembros de la Unión Europea asuman su deber. Una
conducta responsable de sus miembros serviría de
catalizador a la aceptación por el resto de los países
desarrollados del compromiso de reducir para el año 2020
sus emisiones de gases de efecto invernadero, en no
menos de un 40 por ciento respecto a sus niveles de
1990.
La Unión Europea, líder
mundial en la producción de tecnologías limpias y en la
explotación de fuentes de energía renovables, está en
capacidad de crear un mecanismo para la transferencia de
las mismas, en condiciones absolutamente preferenciales,
hacia los países de América Latina, el Caribe y el resto
del Tercer Mundo.
Citaré sólo
un ejemplo: la generosidad del pueblo y el gobierno de
la República Bolivariana de Venezuela, e iniciativas
como PETROCARIBE y el ALBA, establecen un paradigma a
ser imitado por la Unión Europea.
Es la hora
de actuar, con espíritu solidario, y sin demagogia.
Muchas
gracias.
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