invasores en 72 horas, los bandidos también fueron aniquilados y
continuó el proceso revolucionario.
La historia de Cuba con los Estados Unidos no terminó con esta
hazaña, sino que al desaparecer el campo socialista en el este
de Europa, y la URSS al borde de la desintegración, el Gobierno
de los EE.UU entendió que había llegado el momento de iniciar en
1990, una nueva fase del bloqueo económico contra Cuba.?En abril
de ese año, legisladores de la Florida presentaron proyectos de
leyes en el Congreso, con el propósito de interrumpir las
transacciones entre filiales de transnacionales norteamericanas
y nuestro país, aspecto que se había flexibilizado desde 1975.
Pretendían además, sancionar a los barcos que transportaran
mercancías o pasajeros a la mayor de las Antillas (180 días sin
tocar puertos estadounidenses).
El 23 de octubre de 1992 el entonces presidente republicano
George Bush firmó la denominada Ley Torricelli y en 1997 como
continuidad de esta política se implementó el capítulo II de la
Ley Helms-Burton.
Desde el mismo momento de su aprobación, Washington no ha
escatimado esfuerzos para conseguir internacionalizar la Ley,
tratando de incorporar a la Unión Europea y otros aliados en su
política contra la Isla.
A lo largo de todos estos años la batalla ha continuado. Cuba
enfrenta atentados, sabotajes, guerra bacteriológica, un bloqueo
económico terrible y cada vez más novedosas formas de agresión,
incluyendo campañas contra el país a través de todos los medios.
A pesar de este injusto y cruel ensañamiento por parte de la
nación más poderosa de la Tierra, el gobierno revolucionario
inició un programa socialista para el desarrollo nacional, a la
vez que impulsó un profundo programa de desarrollo social que ha
hecho de Cuba el país de mayores niveles de justicia social de
todo el Tercer Mundo. Se destacan en este programa los altísimos
logros de la salud pública en la que Cuba es una potencia
mundial; en la educación, gratuita a todos los niveles y
obligatoria hasta la enseñanza media; en el deporte, donde
obtiene los primeros lugares de los Juegos Panamericanos y en
las Olimpiadas; y en la cultura, asequible a todos los cubanos y
proclamada por nuestros artistas en todo el orbe.